lunes, 4 de junio de 2007

Tras las nubes vi una mariposa azul.
¡Se detuvo! Como tú.
Sigilosa. En silencio.
Nada más que eso.
Se acabó.

Pasó el tiempo. Horas, segundos.
Segundos que se llenaron de rojo,
horas que se llenaron de verde, de negro.
Pero ninguno formaba el intenso,
el intenso azul de la mariposa,
la mariposa azul que alguna vez vi
detrás de las nubes.

También vi a un niño,
él también me miró,
quiso jugar conmigo...
pero yo me fui,
y ellas vinieron.
Todo frente a mis ojos,
todo lo olvidó mi voz.

Y cuando aquella dama se acercó, todo lo olvidé.
Nuevamente.
Las horas verdes y negras, los segundos rojos. Todo lo olvidé.
Menos a aquella intensa mariposa azul.
Regresé.
Le sonreí, me habló.
Pero no, yo no soy su madre.

Aún Aquí

Aquí.
Aquí algún día viví.
Aquí algún día morí.
Aquí.

Aún no encuentro,
aún no busco.
Aún grito, aún lloro.
Aquí.

Aquí no veo,
aún no.
Subo, bajo.
Aún aquí.

No hay claveles,
ni trova suena.
Pero aún aquí,
aquí aún estoy.

Y aunque escuche,
y aunque mire
y aunque sueñe aquí,
jamás aquí podré ser
lo que alguna vez
aquí vivió.

Perú


Flavia A. Goya Lañas