Fue así como esperé que la lluvia me besara los dedos,
pero nunca llovió.
El cielo se volvió color clavel
y tus ojos desaparecieron en el verde horizonte del amor.
Tus manos jugando con mi pelo,
el aire hablándome al oído.
El mundo desapareció,
el sol quiso sonreír...pero no pudo...
y se alejó de las estrellas
que algún día quise compartir contigo.
Te vi de lejos,
tu la veias a ella.
Se apagó la luz y,
al dormir tuve un sueño eterno
que acabó cuando escuche tu voz
cantandole al brillo de sus ojos.
Ahora esquivo a tus ojos
y dejo de jugar con tu voz.
Tu me hablabas, yo lloraba.
Mi príncipe se equivocó de nuevo de castillo,
pero la vida sigue siendo azul
y los sueños siguen siendo deseos,
deseos inalcanzables de una ridícula realidad.
Yo te extraño,
tu me olvidas
y yo quiero soñar.
Por eso, poesía,
ya podemos ir a dormir...
Flavia A. Goya Lañas
domingo, 11 de febrero de 2007
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario