No tengo ganas de que no seas tú
quien sea capaz de mirarme a los ojos
y hacerme sonreír
como si fueras la última luz a la que deba ir.
No tengo ganas de que no seas tú
esa silla que me soporte diariamente,
ese espejo al cual me miraría cada mañana
y pensaría que la suerte está de ambos lados del reflejo.
Derecha e izquierda.
Tú y yo.
No uno más uno, sino dos.
No tengo ganas de que no seas tú
a quien yo pueda hacer feliz,
construir la escalera de estrellas más grande del mundo
y cubrirla de una alfombra roja de mis claveles
que también serían tuyos.
Todo para que estés junto a mí,
compartiendo la misma nube,
el mismo cielo.
No tengo ganas de que no seas tú
otra razón para llenarme las manos de tinta,
otra inspiración, otra palabra,
otra historia diferente.
Otra historia que termine, entonces, en un final feliz.
No tengo ganas de que no seas tú
el guerrero de mis batallas de nieve,
el príncipe de mi castillo de arena,
el zapatero de mis ballerinas de cristal,
el arquitecto de mis sueños en París,
el torero de mi Plaza de Acho,
el sol de mi noche
y el cojín donde recueste mi cabeza cuando mi almohada deje der ser mi lugar favorito,
el último y primer rayo de luz de mi verano.
No tengo ganas de que no seas tú,
ni tengo ganas de que jamás dejes de serlo.
viernes, 11 de abril de 2008
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
4 comentarios:
Flavia A Goya Lañas dejame decirte que DEBERIAS PUBLICARLOS. Son genial, YA tienes alguien que los comprariaa VAMOSSSS. Puedo usar un verso de nick?
Hay algunas cosas que siento ahora que has marcado en este texto.
un beso, niña mala
un beso mentora
Publicar un comentario