miércoles, 10 de octubre de 2007

Cerremos los ojos,
vamos a jugar.
Por fin encontré Makondo
y me regaló un poco de lluvia.

¿Te gusta este castillo?
Lo hizo mi mamá.
Está lleno de claveles.
Rojos.
Rojos de verdad.

Pero ten cuidado si vas a viajar,
porque me dejaste sin luna desde junio.
Y si te vas, busca un buen hotel.
Porque hay unos muy baratos
que no te van a tratar bien.

Sino, puedes hospedarte en la Laguna de Llanganuco.
Ahí hay sirenas.
Son sabias las sirenas,
ellas sí saben a quién besar.

Y tal vez, hasta una de ellas,
sí pueda llevarte hasta el mar,
ya que tu me soltaste la mano
apenas pudimos pisar un poco de arena.

Pero está bien.
Si no quieres jugar conmigo, está bien.
Sólo no te aburras
y vé a nadar.


Flavia A. Goya Lañas

No hay comentarios: