jueves, 4 de diciembre de 2008

Cupido Maricón

Me dijeron y lo olvidé,
lo olvidé como olvido aquello que no me conviene,
olvidé cuando me hablaron de Cupido,
olvidé cuando me dijeron que estafaba y mentía.

Lo olvidé porque confundí a Cupido,
lo confundí con Dios o con el demonio,
no lo sé,
pero me convenció.

Me pidió negociar:
si yo le daba todo lo mío, él me daba a tí.
No tengo mucho, nunca lo tuve.. pero se lo di todo,
no quedó ni un pedacito de corazón como mío.

Después de negociar con él,
recordé todo lo que ya me había negado de escuchar.
Sí,
Cupido es un estafador.

Conservó todo lo que le di,
pero nunca recibí mi parte del trato,
le entregué hasta mis ojos en una bolsa de papel,
y tú, ni aún así, volteaste a mirarme.

Algún tiempo después, alguien me dijo que solo conmigo, Cupido cumplió su palabra.
Sí te dio todo lo que guardé en algún cofrecito de hojalata.
Pero prefiero culpar a Cupido que a ti.

Duele mucho menos si te engaña un fantasma.


Flavia A. Goya Lañas

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