Estoy sentada.
Mirando.
Sola.
Solo mirando.
No quiero caminar, gracas.
Quiero tocar guitarra, pero no sé cómo.
Quiero verte...
pero no sé cómo.
Quiero que Lima no sea peligroso.
Quiero poder tomar fotos
sin correr el riesgo de que me roben.
Quiero poder darte palabras
sin correr el riesgo de que me robes...
El corazón...
una vez más.
Y te vuelvas a olvidar de devolvérmelo
a fin de mes.
A fin de mes,
cuando debo pagar las cuentas con mi sueldo,
con mi corazón,
con lo último que me queda
después de morir un rato.
Y yo, bien fresca, sigo sentada.
Mirando.
Sola.
Solo mirando sentada en la mitad de la banca.
Como para que nadie más se siente aquí...
conmigo.
domingo, 28 de diciembre de 2008
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