domingo, 28 de diciembre de 2008

Y si no encuentro una hilación,
¿Qué?
¿Es acaso un pecado?
¿Es acaso una falta de respeto a la Santa Sociedad?

Discúlpeme, Señora Constitución,
pero no le pondría su nombre a mi hija.
No me agrada su nombre,
y tampoco me agrada Usted.

Pero me gusta el color rojo,
por eso nunca escribo en rojo.
No quiero que se gaste.
No como te gastaste tú.

Y te acabaste.

Y no estás.

Y a mí solo me queda recordar,
recordar lo que ya no está.
Lo que se gastó con el tiempo.
Por eso, nisiquiera pienso en el rojo.

Para que no se gaste...
como tú.

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