domingo, 28 de diciembre de 2008

Sigo aquí,
congelándome con tus ojos,
justo hoy,
el día más caluroso del verano.

Me dejaste desnuda,
recostada sobre el baúl de nuestros sueños.
Desangrándome...
con cada lágrima,
con cada paso
que me aleja poco a poco de tu paraíso.

Entonces, todo se detuvo.
Y esos ojos que me congelaban,
se cerraron.
No parpadearon más.
No me miraste más.

Fue ese el momento
en el que recordé la vergüenza de mi desnudez.
Fue ahí que comprendí mi estupidez al soñar
y mi masoquismo al guardarlo todo en un baúl.

Pero lo que aún no comprendo
es cómo fue que el cielo pasó de celeste a gris en menos de una hora,
cómo fue que la bella mariposa volvió a ser una despreciada oruga,
cómo fue que el caro diamante volvió a ser un simple pedazo de carbón.

Cómo fue que nosotros
pasamos a ser
tu
y
yo.

1 comentario:

Spitfire dijo...

Cómo fue que nosotros
pasamos a ser
tu
y
yo.

Muy buen final Fla. Una oración tan corta que dice tanto...